Cuándo empezar a usar progresivos

Ésta es la pregunta a la que se enfrentan la mayor parte de los usuarios de gafas y lentes de contacto en un momento u otro de la vida. Lo cierto es que el rango de edad en la que empezamos a plantear esta posibilidad es bastante predecible, entre los 40 y los 50 años, y a continuación veremos por qué.

El proceso viene a ser algo así; entre la niñez y la adolescencia el óptico o el oftalmólogo decide que debes llevar gafas correctoras y detalla la graduación que debes usar para que tu visión sea óptima. Y así es, después de un breve periodo de adaptación a ver el mundo a través de unos cristales, logras enfocar cualquier objeto independientemente de si está lejos, cerca o a media distancia. A excepción, obviamente, de objetos demasiado pequeños para ser percibidos por el ojo humano aún en condiciones óptimas. Resumiendo, una graduación, unas gafas y ya.

Pero el tiempo pasa y llega lo que los profesionales conocemos con el nombre de presbicia y tú probablemente conocerás con el nombre de vista cansada, Términos muy poco acertados ambos, el primero porque suena fatal y el segundo porque da lugar a equívoco, tema que será objeto de otro post próximamente. Es en este momento cuando la graduación de lejos y la de cerca empiezan a separarse progresivamente resultando que la graduación de siempre aún te funciona para ver objetos lejanos pero empieza a flojear en distancias más cortas. El motivo es la pérdida de poder de acomodación de nuestros ojos, mecanismo que no explicaré para no alargarme innecesariamente. Y así, de manera inesperada lo que antes podías llamar “mis gafas” se transforma en ”mis gafas de lejos”.

Este indeseable proceso ocurre en la inmensa mayoría de los casos entre los 40 y los 50 años y se agrava en la siguiente década obligándonos a aumentar la graduación de cerca cada dos o tres años, hasta que al fin se estabiliza resultando una diferencia de unas 2,5 dioptrías entre la graduación de lejos y la de cerca. Diferencia que previsiblemente se mantendrá de manera indefinida. Podemos representar la graduación de lejos y la de cerca con dos líneas rectas que avanzan en un eje horizontal que representa nuestra edad y transcurre así:

  • De 0 a 40 las líneas están fusionadas y pueden mantenerse, subir o bajar pero siempre lo harán juntas.
  • De 40 a 60 las líneas divergen, se separan cada vez más hasta seguir su propio camino.
  • De 60 en adelante caminan paralelas pero no juntas, siempre separadas por esas 2,5 dioptrías.

Todo esto sin tener en cuenta eventos posibles como la aparición de una catarata o patologías similares que puedan alterar esta evolución normal.

Por supuesto que te puedes plantear tener dos gafas, una con la graduación de lejos y otra con la de cerca, y no tiene nada de malo salvo que te puedes volver loco cambiando de gafas una infinidad de veces al día. Aunque la fama de los progresivos no es intachable, seguramente te vas a plantear probarlo en algún momento y es lo que yo suelo recomendar como norma general.

Ahora sí, dicho todo esto, estamos en posición de contestar la pregunta que da título al post. Lo más importante es entender que las gafas en este punto de la vida son una herramienta para ver bien, no una terapia ni un tratamiento encaminado a frenar el progreso de la graduación.

  • No adelantarse: Las gafas progresivas sirven para resolver un problema, que es la imposibilidad de enfocar objetos cercanos con nuestras gafas de toda la vida. Mi consejo es esperar al momento en el que ese problema se hace patente. Una cosa es notar que nos cuesta leer letras pequeñas en ciertos momentos, especialmente en condiciones de iluminación deficiente y otra que esta dificultad sea limitante para nuestras tareas diarias. Tener que abandonar la lectura antes de lo que desearías por la dificultad de leer me parece un problema. Tener que buscar una luz extra de manera puntual para leer un prospecto desde mi punto de vista,  no lo es.
  • No retrasarse: No dejes que la presbicia modifique tus hábitos de lectura o se convierta en un handicap en tu trabajo o en tu tiempo de ocio. Ataja el problema y a otra cosa. Además tendrás una ventaja en la adaptación. Cuanto antes te decidas a usar los progresivos menor será la diferencia de dioptrías entre la zona de lejos de la lente y la de cerca. Eso significa que la lente resultante será menos “progresiva” que si esperas un par de años más. Y cuanto menos progresiva es la lente, más se parece a las lentes monofocales que has usado toda la vida y por tanto, tanto más fácil será la famosa adaptación.

Y creo que eso es todo lo que te puedo ayudar desde este blog, tal vez esperabas una edad o una cantidad de dioptrías que se puede establecer para empezar a usar lentes progresivas. Ya ves que no es tan sencillo porque cada persona es distinta y sus necesidades también lo son. Si quieres hablarme de tu caso particular te animo a escribir en comentarios.

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