LENTILLAS BLANDAS PARA FRENAR LA MIOPÍA . ¿FUNCIONAN?

Es habitual pensar que las lentes de contacto y las gafas tienen como finalidad frenar o al menos limitar el crecimiento de la miopía o cualquier otro tipo de defecto de visión. Lamentablemente no es cierto, no podemos considerar la corrección óptica una terapia o tratamiento para el control de la miopía. Son más bien herramientas que nos sirven para ver bien mientras las llevamos pero poco pueden hacer por la evolución de la graduación.

Esta confusión seguramente es alimentada por el empeño de los oftalmólogos en ponerle gafas a los niños que las necesitan lo antes posible,, por mucho que sea un incordio para niños y padres. Los padres suelen interpretar que este empeño de los oftalmólogos persigue frenar el aumento de la graudación, es decir que el niño no vaya necesitando cada vez más dioptrías. Lo cierto es que a los profesionales no nos preocupa tanto la cantidad de dioptrías como la capacidad que tiene un ojo de desarrollarse correctamente si no le ayudamos a enfocar correctamente desde bien pequeños.

La prioridad con los niños es que no desarrollen ojo vago y que su desempeño académico no se vea limitado.

El tema del ojo vago será explicado en otros post porque no se suele entender bien y es muy importante que los padres sepan por qué hay que evitarlo a toda costa. Hoy lo que toca es entender que existen lentes de contacto que sí pueden tener un efecto inhibidor de la miopía. Y más concretamente hablaremos de las fabricadas con materiales modernos, con alto contenido en agua, los mismos que se emplean para las lentes de contacto “normales”, es decir las que sólo tienen efecto mientras las portamos.

En el material hidrofílico, es decir blando, es donde reside la novedad. Porque lentes RPG (duras) para el control de miopia llevamos usando muchos años. Dentro de una disciplina muy específica que llamamos Ortoqueratología. Normalmente se prescriben las lentes de contacto semirígidas para uso nocturno y se logra, no sólo poder ver correctamente al día siguiente sin necesidad de gafas, sino también una cierta ralentización de la miopía a medio plazo. Y sin entrar en detalles, podemos decir que funcionan por acción mecánica sobre el ojo, de ahí que tengan que ser duras.

Las lentillas de las que hablamos hoy funcionan de manera completamente distinta, no por acción mecánica sino mediante un estímulo óptico, me explico; el usuario debe llevar las lentillas por el día y éstas serán iguales en cuanto a uso, confort y métodos de limpieza, a cualquier otra lente blanda de uso común. Sin embargo el enfoque no será idéntido porque estas lentes introducen un concepto llamado “desenfoque periférico” que intentaremos explicar sin ponernos muy técnicos.

La idea es que la lentillas permite que el ojo miope cree imágenes nítidas donde debe hacerlo, en la retina, hasta ahí igual que cualquier lentillas. Pero en este caso el enfque en retina se limitará a la zona central, las imágenes periféricas estarán ligeramente desenfocadas. De esta manera le damos al ojo miope un estimulo de búsqueda de enfoque, cosa que sólo puede conseguir contrayéndose o al menos evitando alargarse. Y un ojo que no se alarga es un ojo que no se miopiza.

Esto en cuanto al funcionamiento, pero lo que realmente querrás saber es si funcionan. Tenemos que ser muy cautos porque llevamos relativamente poco tiempo adaptándolas y hay poca base científica a la que agarrarse, algo normal teniendo en cuenta la dificultad que implica hacer grupos de control de niños durante varios años y mantener otros fuera de la ecuación otros factores que pueden influir. Por ejemplo hace poco vimos un estudio que sugiere que los niños que pasan más tiempo jugando al aire libre son menos propensos a desarrollar miopía. Estando así las cosas no podemos esperar aque la ciencia nos disipe todas las dudas para actuar.

Si sois padres debeis actuar ahora, no el año que viene así que os doy mi opinión como profesional. Si por la edad de aparición de la miopía y/o antecedentes familiares podemos suponer que la graduación se va a incrementar en los próximos años, ni consejo es pasar a la acción con las lentillas en el momento en que el menor sea lo bastante responsable como para no hacer temeridades con las lentillas, aunque tengais que poerselas y quitárselas vosotros, los padres.

Por supuesto tendréis que llevar un seguimiento adecuado con el óptico y el oftalmólogo para valorar la evolución de la graduación y el estado general de los ojos. Esto último no es porque sean niños sino porque todos los usuarios de lentillas tienen un riesgo mayor de sufrir conjuntivitis, queratitis, ojo seco, etc. Algunas de las lentes de esta clase que conozco y he adaptado son: «Mylo», lente mensual fabricada por MarkEnnovy y «Mysight», lente diaria fabricada por Cooper-vision.

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© Manolito Gafitas.