Publicidad engañosa II. Las gafas autorregulables

Publicidad engañosa II. Las gafas autorregulables

Vamos a explicar qué son las gafas autorregulables

Hoy vamos con el típico producto de teletienda. En esta ocasión los amigos del marketing engañoso nos intentan colar unas gafas diseñadas por “ Los mejores ingenieros de la universidad de Oxford “.  Claro, para eso están las mejores universidades del mundo, para surtir la teletienda. Tranquilos, ya me he tragado yo el anuncio entero para enterarme de qué va esto y contaros lo que ellos omiten por motivos evidentes. Si os pica la curiosidad, aquí os dejo el link.

https://www.youtube.com/watch?v=P1Hr65OIO-g

Más que unas gafas, se tarta de un sistema óptico puesto que en total contiene cuatro lentes, dos por cada ojo. La graduación la puedes variar tú mismo gracias a una ruedecilla situada en el codo. Al accionar esta rueda, las lentes se deslizan o se separan, dependiendo del modelo que elijamos. A consecuencia de este movimiento se logra cambiar la potencia focal de este curioso sistema óptico. Logrando ciertamente cubrir un rango de graduaciones más o menos amplio. Yo no he probado el invento pero entiendo que es perfectamente posible que funcione, las leyes de la óptica lo permiten. Ahora bien, ¿Es realmente útil este sistema? Y

¿Por qué merece estar en un post sobre publicidad engañosa?:

1.- El anuncio parece ir dirigido a todo el mundo, como si estas gafas pudieran compensar cualquier tipo de defecto visual, cosa que no es cierta.Todas se mueven en un rango más o menos amplio en función del modelo pero en ningún caso abarcan todas las dioptrías que podemos necesitar. Tampoco corrigen astigmatismo en absoluto.

2.- Buscar el enfoque adecuado en cada ocasión usando la ruedecilla no es en absoluto cómodo. Es un dolor de cabeza casi asegurado.

3.- La ventaja de poder cambiar las dioptrías a placer sólo podría ser útil para personas que tinen graduaciones distintas para diferentes distancias, cosa muy poco frecuente entre los menores de 45 años.

4.- La calidad de visión no es comparable a la que proporciona unas gafas o unas lentillas ni siquiera si hay suerte y uno consigue encontrar su graduación girando las ruedecillas.

5.- No avisa de los riesgos que implica autograduarse. El hecho de hacer girar una rueda hasta que consigamos ver bien no significa que hemos encontrado nuestra graduación, ni mucho menos.

Lo más curioso es que la idea de fabricar unas gafas autorregulables no es nueva, ni viene de Oxford. En un principio se planteó como una posibilidad de llevar gafas a paises del tercer mundo para todas esas personas que no tienen la posibilidad de adquirir unas gafas graduadas previa revisión por parte de un profesional.Aquí os dejo la noticia, éste sí es un proyecto útil que puede ayudar a millones de personas.

http://blogs.lainformacion.com/futuretech/2009/11/17/gafas-autograduables-para-mil-millones-de-pobres-en-2020/

https://consalud.es/tecnologia/gafas-autograduables-y-solidarias-para-to…

Recordad, si a vuestro amigo invisible se le ocurre regalaros unas gafas autorregulables estas Navidades, os animo a cambiarlas por dos batamantas y denunciar al amigo en cuestón.Yo me comprometo a declarar a vuestro favor.