¿Es el Sol un peligro real para nuestros ojos?

¿Es el Sol un peligro real para nuestros ojos?

Las consecuencias de la exposición solar para los ojos

A todos nos han inundando los oídos con advertencias acerca del sol en diferentes medios de comunicación. Siempre parece haber un experto dispuesto a hablarnos de lo peligrosa que es la radiación ultravioleta proveniente del sol. Todos los años al llegar el verano el astro rey se convierte en el enemigo público número 1 pero, ¿realmente tenemos algo que temer de él?

Lo primero que debemos establecer es la diferencia entre la exposición aguda y la crónica. Si un día de agosto nos da por quedarnos mirando al sol un buen rato es seguro que sufriremos algún grado de alteración en nuestros ojos por acción directa del sol. Pero no es de esto de lo que queremos hablar hoy sino de la exposición crónica, es decir, la dosis que cualquiera de nosotros recibe por el mero hecho de vivir en un país soleado y sin contemplar la posibilidad de hacer ninguna locura como la que acabo de contar. Voy a intentar contestar a esta pregunta de manera lo más objetiva posible.

Veamos, podríamos definir dos posturas encontradas:

– Los escépticos: Éstos pueden argumentar que el ojo humano ha evolucionado precisamente para adaptarse a la luz solar de modo que ésta no puede perjudicar de ninguna manera nuestro órganos de la visión. Desde este punto de vista, las gafas de sol serían una sobre-protección injustificada, una necesidad creada por las mejores agencias de marketing.

– Los creyentes: Éstos, que son la mayoría, harán un análisis detallado del espectro electromagnético aislado, identificarán la franja del ultra-violeta y le atribuirán el poder de dañar algunas estructuras del globo ocular como la córnea, el cristalino o la retina. Como medio de prevención más sencillo y eficaz se propondrán el uso frecuente de gafas de sol.

Como es habitual en estos casos, los dos bandos están con toda seguridad en posesión de un porcentaje de verdad. Los que creen que nuestros cuerpo está preparado para convivir con la luz solar sin verse dañado por ella tienen razón. En particular, los ojos cuentan con varios mecanismos de adaptación a las diferentes intensidades de luz y se sabe que la radiación ultravioleta se va absorbiendo en las diferentes capas del globo ocular, preservando la retina de la radiación de más alta energía. Lo mismo ocurre con otras zonas de nuestro cuerpo como la piel. Ahora bien, todos hemos comprobado que la piel tiene un límite de absorción y que una vez sobrepasado, acabaremos quemándonos con toda seguridad. Ese límite de exposición segura variará en cada persona y tiene una relación evidente con el tono de piel de cada individuo. Ahora bien, ¿existe un límite de exposición segura a la radiación del sol para nuestros ojos?.

Hay numerosos estudios que intentan relacionar la radiación ultravioleta del sol con algunas patologías oculares, concretamente estas tres:

  • Cataratas
  • Degeneración Macular asociada a la edad (DMAE)
  • Petrigium

Los resultados no han sido ni mucho menos concluyentes por lo que no podemos afirmar que la exposición crónica a la radiación unltravioleta sea un peligro, obviamente tampoco podemos decir lo contrario. Con todo lo expuesto anteriormente y a falta de datos más concretos, creo que toca tirar una vez más de sentido común y recordar que ningún veneno te mata si no lo consumes en la dosis necesaria. Mis recomendaciones finales son las siguientes:

  • Usar gafas de sol es importante cuando la exposición al mismo vaya a ser especialmente fuerte: días que vamos a pasar muchas horas al aire libre en verano, en la montaña, especialmente si hay nieve y también cuando estemos recuperándonos de alguna patología ocular o cirugía.
  • Peligroso o no, no cabe duda de que el sol es molesto cuando luce fuerte o claro. Las gafas de sol son un buen bálsamo para muchos entre los que me incluyo y no veo ningún motivo por el que no debamos hacer uso de ellas.
  • Considero innecesario e incluso y poco recomendable usar gafas de sol siempre que ponemos un pie en la calle así sea un día nublado o pleno invierno. De esta manera podemos mandar un mensaje erróneo a nuestro sistema visual y si algún día nos dejamos las gafas en casa, nuestros ojos se verán obligados a realizar un esfuerzo al que ya no estaban acostumbrados.

Como ya estamos empezando a disfrutar del buen tiempo, pronto haré un post sobre los diferentes tipos de lentes de sol para ayudaros a equiparos bien para este verano y que podais disfrutar del sol sin miedo!