Progresivos. Derribando mitos… O no

Los progresivos son sin duda los más maltratados por la opinión pública, de todos los productos que se pueden encontrar en una óptica

Para los que no estés familiarizados con el tema. Explico brevemente qué es esto que llamamos progresivos. Llega un momento en la vida de todo hombre y toda mujer en el que la graduación de lejos y la de cerca empiezan a separarse. Tal evento suele ocurrir entre los 40 y los 45 años. Esto nos obliga a decidir entre dos opciones: Usar una gafa con la graduación de lejos y otra distinta con la graduación de cerca, o bien optar por una sola gafa con unos lentes que nos permitan enfocar a todas las distancias. Los lentes progresivos no son la única opción. Si optas por la segunda estrategia pero es la más común y habitualmente la más recomendable.

Sin embargo, cuando pronuncia la palabra » Progresivos «, la mente del usuario empieza a autobombardearse con mitos y leyendas que ha ido escuchando a lo largo de su vida. Tan potente es el síndrome que los fabricantes ya están trabajando en desterrar el término » progresivo » de sus catálogos y del lenguaje del óptico. La idea es camuflarlo eufemísticamente con términos tan absurdos como: Lentes funcionales biasféricos de alto rendimiendo en visión próxima.

¿Qué? ¿Pensabáis que sólo los cocineros con estrellas Michelin les ponen nombres rocambolescos a sus creaciones?.

En fin, a lo que vamos…

Derribando mitos sobre los progresivos:

– Son muy caros

Ciertamente suelen ser más caros que un monofocal. Pero no hay necesidad de invertir un dineral en tus gafas. A estas alturas del avance tecnológico, hasta el más básico de ellos cumple perfectamente con su función. El abanico de precio es amplísimo. Podemos encontrarlos desde 160 €, por pareja de lentes, hasta 1200 €. Esto se debe a que el nivel de personalización es mayor que en otro tipo de lentes. La lente se fabrica atendiendo a las necesidades específicas de un usuario y una montura en particular en la que irán montados los lentes. Cuanto más personalizado, más caro. Eso es una regla constante en todos los mercados. Piensa cuánto cuesta un traje en Zara y cuánto cuesta un traje en un sastre.

– Es para gente muy mayor

Si consideras a alguien de 40 años una persona muy mayor, entonces sí. ésta es cierta al 100%

– La gente se marea y no se adapta

La mayor parte de la gente se adapta sin mayores problemas a mirar el mundo a través de estos simpáticos lentes. El porcentaje de inadaptaciones es muy variable, dependiendo de la fuente que se consulte, sí, como en los recuentos de manifestantes, igual. Por mi experiencia profesional yo diría que está por debajo del 10%. El motivo por el que tienen tan mala fama es que la gente suele contar las cosas que le han ido mal 5 veces más que las que les van bien. Es decir, si voy a una óptica, me hago unas gafas y veo bien no tengo gran cosa que contar. Por el contrario, si salgo de allí, me mareo en las escaleras del metro, me desmayo y me despierto en brazos de un o una ATS de buen ver.., ¿ Cuantas veces voy a contar eso ?

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© Manolito Gafitas.