Lentes reducidas ¿para qué sirven?

Todos los que tenéis una graduación respetable habréis escuchado en un momento u otro este término y siempre que lo oís debeís pensar: «esto va a ser caro».

Hoy os cuento qué es lo que queremos decir los ópticos con esto de “lentes reducidas“

El material más utilizado para fabricar las lentes de las gafas se llama CR-39. Tiene unas propiedades ópticas y mecánicas bastante buenas, es barato de producir y aguanta perfectamente el paso del tiempo almacenado. Uno de los problemas que tiene este material es que su índice de refracción es bajo. Esto quiere decir que su poder para corregir defectos de enfoque como la miopía o la hipermetropía es limitado, lo que implica que si tenemos que compensar una miopía de 4 o 5 diopotrías nos encontraremos con que la lente coge un grosor excesivo, haciendo la gafa muy pesada además de antiestética.

Por ello se han ido desarrollando otros materiales con mayor índice de refracción con la virtud de corregir ametropías elevadas sin necesidad de tener un grosor tan indeseable. Hoy en día tenemos una escala de lentes reducidas muy amplia. Éstas son las más habituales:

Lentes orgánicos;                     Lentes minerales:

1,5                                         1,5

1,56                                       1,6

1,6                                         1,7

1,67                                       1,8

1,7                                         1,9

1,74

Cuanto más alto es el índice de refracción más delgada es la lente para una graduación determinada. Si tus gafas son de 1 dioptría o poco más esto no tiene ninguna relevancia pero si tus necesidades son más elevadas necesitarás saber cuál es tu lente ideal. Como veis las lentes minerales llegan hasta un índice 1.9, bastante más alto que el tope de las orgánicas. Éste es el motivo por el que aún ponemos lentes de vidrio mineral cuando necesitamos compensar muchas dioptrías. Estos representan un porcentaje muy bajo de los casos. Por lo general no se trata de ir siempre a por la lente más reducida (de mayor índice de refracción). Hay que optar por la que nos garantiza que una vez montadas en las gafas el resultado será óptimo sin encarecerlas injustificadamente.

En otras ocasiones recomendamos índices de refracción elevados para graduaciones bajas. Se hace buscando algunas propiedades mecánicas mejores sin tener en cuenta el grosor o el peso. Por ejemplo, las gafas montadas al aire no se pueden hacer con lentes CR-39 porque son muy quebradizas. Si eliges unas gafas al aire seguramente te hablaremos de lentes 1.6 aunque tu graduación sea mínima. Si queréis saber cúal es el más recomendable para vuestra graduación, dejadme vuestras preguntas en comentarios y responderé encantado.

Hay otras estrategias para conseguir que la lente no se convierta en un ladrillo sin necesidad de buscar materiales con índices de refracción elevados, pero serán objeto de otra entrada para no alargar ésta demasiado. En resumen, las lentes reducidas no son ninguna frivolidad. Realmente hacen que gafas con muchas dioptrías sean perfectamente llevaderas. Eso sí, no nos lancemos a lo más caro por pensar que va a ser mejor.

Cada graduación tiene su lente óptima.

lentes reducidas

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